Prepárate un café y dedícame cinco minutos. Si utilizas imágenes generadas con IA para tus clientes, lo que viene a continuación te interesa, y mucho.
Imagina un trabajo bastante habitual: un cliente te encarga unas imágenes de su producto, preparas el ambiente con IA, haces los ajustes necesarios y entregas el resultado. Le gusta, lo aprueba y decide utilizarlo en una campaña. Después te pregunta si puede modificarlo, si será exclusivo para su empresa y si hay algún problema en publicarlo.
Son preguntas razonables. Y para responderlas necesitamos conocer algo más que el programa con el que hemos generado la imagen.
En nuestro sector estamos acostumbrados a utilizar licencias de modelos 3D, fotografías o texturas. Con las herramientas de IA también hay condiciones, aunque a veces la facilidad para generar nos haga olvidarnos de esa parte. El trabajo empieza con las referencias que subimos y termina con lo que acordamos entregar al cliente.
𝗟𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗺𝗲𝘁𝗲𝗿 𝗮𝗹 𝗰𝗹𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲
Muchas plataformas permiten utilizar comercialmente las imágenes generadas, pero no todas lo hacen en los mismos planes. Algunas reservan ese uso a las suscripciones de pago; otras añaden requisitos según el tipo de cuenta o de empresa.
Además, hay que distinguir el permiso comercial de la exclusividad. Que podamos cobrar por un trabajo no garantiza que otro usuario no obtenga un resultado parecido. Y que el proveedor nos ceda sus posibles derechos tampoco resuelve automáticamente si la imagen tiene protección por derechos de autor según la legislación aplicable.
A esto se suma otra cuestión: si alguien reclama, ¿el proveedor contempla alguna cobertura o tendremos que resolverlo por nuestra cuenta? Esa respuesta está en las condiciones del contrato, así que deica un poco de tiempo a leerlas.
Os pongo aquí varios ejemplos de las herramientas de IA más utilizadas para que os hagáis una idea de cómo funcionan, qué permiten y qué debemos revisar cuando trabajamos para un cliente, porque no queremos sorpresas.
𝗠𝗶𝗱𝗷𝗼𝘂𝗿𝗻𝗲𝘆: 𝘂𝘀𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗲𝗿𝗰𝗶𝗮𝗹 𝘆 𝘁𝗮𝗺𝗮𝗻̃𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲𝘀𝗮
Los planes de Midjourney incluyen uso comercial sujeto a sus condiciones. Su documentación señala que los derechos sobre las creaciones se mantienen aunque posteriormente cancelemos la suscripción.
Pero hay un requisito que conviene conocer: si somos una empresa, o trabajamos como empleados de una empresa, que factura más de un millón de dólares al año, se exige un plan Pro o Mega para cumplir la condición de titularidad y utilizar las imágenes comercialmente para esa empresa. El millón ese de USD se refiere a facturación, no a beneficios, aunque será dificil cumplir esa condición para muchos de los que estáis leyendo este artículo.
Otro detalle: ampliar una imagen creada por otro usuario no la convierte en nuestra. Midjourney indica que sigue perteneciendo a su creador y que necesitamos su permiso para utilizarla. No es lo mismo solamente ampliarla en Midjourney que generarla desde un lienzo en blanco.
𝗖𝗵𝗮𝘁𝗚𝗣𝗧: 𝗿𝗲𝘃𝗶𝘀𝗮𝗿 𝗾𝘂𝗲́ 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗿𝗲𝘀𝘂𝗹𝘁𝗮𝗱𝗼 𝘀𝗲𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼
Las condiciones de OpenAI para Europa, actualizadas el 16 de enero de 2026, establecen que conservamos los derechos sobre los materiales que aportamos y que, en nuestra relación con OpenAI y dentro de lo permitido por la ley, somos propietarios del resultado. La empresa nos cede los derechos que pueda tener sobre él.
Al mismo tiempo, advierte de que otros usuarios pueden obtener resultados similares. Por eso, si un cliente pide una imagen exclusiva, no basta con responder que la hemos generado desde nuestra cuenta. También somos responsables de disponer de los permisos necesarios sobre las fotografías y demás materiales que introducimos. Aqui es donde puede empezar la polémica, quizás alguien te puede reclamar por haber utilizado su ropa, descargada de la web para un avatar. descargado de su web
𝗔𝗱𝗼𝗯𝗲 𝗙𝗶𝗿𝗲𝗳𝗹𝘆: 𝗮𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗮 𝗹𝗮 𝗳𝘂𝗻𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝘆 𝗮𝗹 𝗺𝗼𝗱𝗲𝗹𝗼
Adobe permite utilizar los resultados de Firefly en proyectos comerciales conforme a sus condiciones. Sus FAQ legales para empresas explican que pueden emplearse en trabajos de clientes y que, entre Adobe y su cliente, este último es el propietario del resultado. La existencia de derechos de autor depende de la legislación aplicable.
Aquí merece la pena mirar qué función y qué modelo estamos utilizando. El permiso para trabajar comercialmente y la indemnización por propiedad intelectual tienen requisitos diferentes. Por ejemplo, una función beta puede permitir el uso comercial, salvo indicación contraria del producto, y estar excluida de esa cobertura. Si trabajamos con las herramientas generativas de Adobe, este tema deberíamos revisarlo.
𝗚𝗲𝗺𝗶𝗻𝗶 𝘆 𝗡𝗮𝗻𝗼 𝗕𝗮𝗻𝗮𝗻𝗮: 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮 𝗱𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗱𝗼́𝗻𝗱𝗲 𝗮𝗰𝗰𝗲𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀
Google establece en los términos citados, en vigor desde el 30 de julio de 2026, que no reclama la propiedad del contenido original generado. Eso debe leerse junto con las restricciones y condiciones del servicio que utilizamos.
La aplicación de Gemini para particulares, las cuentas de trabajo y Google Cloud no deben tratarse como si tuvieran un único contrato. Tampoco podemos asumir que usar un modelo de Google desde una plataforma diferente nos da las mismas garantías que contratar directamente un servicio empresarial de Google. Este caso sería perfectamente aplicable cuando utilizamos, para generar imágenes, ComfyUI o Project Dream con los motores Nano Banana. Así que si trabajas con otra plataforma, como hago yo, también deberías leer la letra pequeña.
𝗠𝗮𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰: 𝗲𝗹 𝗽𝗹𝗮𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗲𝗻𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗮𝗹 𝗴𝗲𝗻𝗲𝗿𝗮𝗿
En el caso de Magnific, anteriormente Freepik, su documentación distingue entre las cuentas gratuitas, limitadas a uso personal con atribución, y los planes de pago, que incluyen licencia comercial para el contenido generado con IA.
Las condiciones de IA de junio de 2026 vinculan la cesión de los derechos que pueda tener la empresa a que la suscripción esté activa al generar. Por tanto, no conviene dar por hecho que contratar un plan después autoriza comercialmente todo lo que habíamos creado con una cuenta gratuita.
También señala que no garantiza exclusividad ni protección por derechos de autor en todas las jurisdicciones. Y cuando incorpora tecnología de terceros, pueden aplicarse condiciones adicionales de esos proveedores.

𝗨𝗻 𝗽𝗿𝗼𝘆𝗲𝗰𝘁𝗼 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝘀𝗲𝗿 𝗰𝗼𝗺𝗲𝗿𝗰𝗶𝗮𝗹 𝘆 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻𝗳𝗶𝗱𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱
Pensemos en un producto que todavía no se ha presentado o en las imágenes de una promoción inmobiliaria antes de su lanzamiento. Además de poder utilizar el resultado, necesitamos saber quién puede verlo.
Midjourney es un ejemplo claro: el contenido es público y se puede remezclar por defecto. El modo Stealth, disponible en Pro y Mega, permite gestionar su visibilidad, pero no oculta lo que generamos en un canal público de Discord a las personas que están en ese canal. Para trabajar de forma privada hay que combinar Stealth con un espacio adecuado.
Y ocultar una imagen no elimina las licencias que concedemos al proveedor. Los términos de Midjourney incluyen una licencia amplia, no exclusiva y permanente sobre el contenido aportado y generado. Conviene tenerlo presente antes de subir materiales sujetos a compromisos de confidencialidad.
𝗔𝗹 𝗽𝗿𝗲𝗽𝗮𝗿𝗮𝗿 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗲𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀
Encontrar una fotografía en internet no significa que tengamos derecho a utilizarla libremente, y mucho menos a introducirla en cualquier herramienta de inteligencia artificial. Tampoco podemos pensar que, por el simple hecho de transformar una imagen mediante IA, desaparecen los derechos de las personas, las marcas o los personajes que aparecen en ella. Imaginaos, por ejemplo, que descargamos varias fotografías de Mbappé, creamos un avatar con su apariencia y lo utilizamos para promocionar un producto. ¿De verdad podemos hacerlo sin su autorización? Evidentemente, nos estaríamos metiendo en un terreno legal bastante complicado.
Y aquí es donde debemos prestar especial atención al uso de los avatares. En España, la Ley Orgánica 1/1982 protege el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen, y contempla determinados usos no autorizados del nombre, la voz o la imagen de una persona con fines publicitarios o comerciales. Por tanto, aunque utilicemos inteligencia artificial para generar una versión sintética de alguien, eso no significa que podamos utilizar su identidad libremente. Que una imagen esté generada con IA no nos exime de respetar los derechos de las personas representadas.
𝗘𝗹 𝗿𝗲𝘀𝘂𝗺𝗲𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗶𝗻𝗱𝗲𝗺𝗻𝗶𝘇𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀
Una indemnización contractual puede cubrir determinadas responsabilidades o costes ante una reclamación por propiedad intelectual. Su alcance depende del contrato y del cumplimiento de sus condiciones. Así queda la situación en los servicios revisados:
• 𝗠𝗶𝗱𝗷𝗼𝘂𝗿𝗻𝗲𝘆: sus condiciones generales no ofrecen una indemnización a favor del usuario por reclamaciones sobre las imágenes. Atribuyen al usuario la responsabilidad de su uso y contemplan, en sentido contrario, que este indemnice a Midjourney por determinadas reclamaciones de terceros, dentro de lo permitido por la ley. Pagar Pro o Mega no convierte el plan en una cobertura jurídica.
• 𝗢𝗽𝗲𝗻𝗔𝗜: contempla indemnización específica para resultados de API y Enterprise conforme al acuerdo aplicable. Entre las exclusiones figuran determinados resultados modificados o combinados con servicios externos, materiales de entrada sin derechos, reclamaciones de marca por uso comercial y servicios beta. Una cuenta personal de pago no incorpora automáticamente esa cobertura.
• 𝗔𝗱𝗼𝗯𝗲 𝗙𝗶𝗿𝗲𝗳𝗹𝘆: requiere un contrato que incluya la indemnización y el uso de funciones elegibles. La cobertura descrita en la documentación consultada excluye funciones beta o de prueba y funciones basadas en modelos no entrenados por Adobe.
• 𝗚𝗼𝗼𝗴𝗹𝗲: dispone de cobertura en determinados servicios empresariales. En Cloud se vincula a servicios elegibles de pago y contempla resultados sin modificar. Excluye, entre otros supuestos, reclamaciones de marca por uso comercial, eludir filtros y continuar usando un resultado tras recibir una reclamación del titular. No debemos dar por incluida esa protección en la aplicación gratuita de Gemini.
• 𝗠𝗮𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰: el contenido de IA queda fuera de la protección estándar del stock. Un contrato Enterprise puede incluir indemnización específica, con sus límites y requisitos. La licencia comercial de un plan de pago no basta para asumir que existe esa protección.
Un detalle para quienes terminamos las imágenes en otras aplicaciones: que una modificación esté excluida de una indemnización no significa necesariamente que esté prohibido editar. Lo que cambia es la cobertura que puede conservar ese resultado.
𝗟𝗮𝘀 𝗰𝗮𝗻𝘁𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲́𝗻 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲𝗻 𝗹𝗲𝘁𝗿𝗮 𝗽𝗲𝗾𝘂𝗲𝗻̃𝗮
Magnific recoge límites de hasta 100 € para usuarios sin suscripción o con Essential, 10.000 € para Premium y 50.000 € para Premium+ o Pro. Pero corresponden al régimen del contenido de stock y están sujetos a sus requisitos y exclusiones. No son importes que cubran automáticamente las imágenes generadas con IA.
Para las coberturas de IA hay que consultar el contrato concreto. No existe una cantidad común que podamos aplicar a todas estas herramientas.
Antes de entregar, merece la pena dejar documentados el modelo y la plataforma utilizados, el plan contratado, las referencias y los permisos correspondientes. Y acordar con el cliente dónde se publicará el trabajo, si necesita confidencialidad y qué derechos podemos concederle realmente.
Elegir una herramienta por sus resultados tiene todo el sentido. Cuando la incorporamos a un trabajo profesional, sus condiciones también forman parte de esa elección. Al final, necesitamos saber qué podemos entregar con la misma claridad con la que sabemos cómo producirlo.
Saludos.


